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FORMACIÓN DE LECTORES Y ESCRITORES:  UN RETO COMPARTIDO

Texto elaborado por GERMAN CHAPETA

 

 

 1. MARCO DE REFERFENCIA

 

Vivimos en una época de permanentes  y acelerados cambios orientados  hacia la construcción de los ciudadanos, escenarios y sociedades del siglo XXI. Esta época caracterizada como la sociedad del conocimiento exige  un nuevo hombre, dotado de actitudes hacia la innovación, la investigación y la participación protagónica en los procesos de transformación social y cultural.

 

Estas necesidades obligan  orientar la mirada hacia los procesos educativos dentro de los cuales la lectura y la escritura se convierten  en las fuerzas impulsoras de nuevas maneras de pensar, sentir  y actuar y en eje vital para el desarrollo del país, en sus diferentes dimensiones, en coherencia con los cambios que se viven en el concierto mundial.

 

Las nuevas concepciones  de educación y  de aprendizaje implican también cambios  radicales en las actuales concepciones y prácticas sobre el proceso lector – escritor y plantean  nuevos roles para el maestro, el bibliotecario,  el estudiante,  el libro, la biblioteca y la escuela.

 

Teniendo en cuenta  las anteriores consideraciones, esta propuesta busca coadyuvar en los  cambios que el momento actual exige y en la formación de nuevos actores que participen en la consolidación  de una sociedad lectora.

 

Así mismo enfatiza la tendencia actual de favorecer procesos y no acciones puntuales que con mayor dificultad logran cambios más estructurales, como:

 

·         Incidir en la cualificación de actores en el campo de la formación de lectores  y escritores autónomos.

 

·         Vivenciar un nuevo proceso de lectura y escritura, desde una reconceptualización  de sus actores, procesos, recursos, objetivos, entre otros.

 

·         Propiciar una pedagogía coherente con las actuales tendencias educativas, que plantean una reeducación  en el campo de la lectura  y la escritura.

 

·         Utilizar desde una nueva óptica los escenarios (biblioteca, casas de la cultura, aula de clase, rincones  y espacios de lectura y los recursos) existentes en las instituciones y en la comunidad en general.

 


2. CONSTRUIR UN NUEVO CONCEPTO DE LECTURA Y ESCRITURA

 

 Tradicionalmente se ha entendido a la lectura y la escritura  como un conjunto de habilidades separadas, que se desarrollan de diferentes momentos. Leer  es tener velocidad, pronunciar claramente, hacer pausas, acentuar, vocalizar, abrir bien el libro, tener una posición física correcta, entre otras. Queda así, en un segundo plano la comprensión y construcción de sentido sobre el contenido que se está leyendo. En últimas es la forma la que prima sobre el contenido.

 

En cuanto a la escritura ocurre al similar. La atención se fija en el tamaño, forma, inclinación, claridad de la letra; en el uso correcto del acento, las mayúsculas, los signos de puntuación, la separación de oraciones en párrafos, etc. En ambos casos  queda por   fuera el sentido, la capacidad creativa y expresiva del hombre.

 

Desde una mirada diferente, la lectura y la escritura  no son habilidades separadas sino  dos polos de un mismo proceso, el proceso del pensamiento. Como dice Zuleta “sólo el que escribe, realmente lee.” Y Casanny añade “Hay que leer como escritores y escribir como lectores.” Esto significa que leer y escribir no nos tareas escolares, ni  simples habilidades o hábitos que se ejecuten mecánicamente   en forma inconsciente.

 

La lectura  y la escritura son actos complejos de vitalidad humana, son la manera como

expresamos nuestro pensamiento, nuestro sentir, nuestro hacer en el mundo. Cuando 

 

escribimos estamos dejando  huella  en la vida y cuando leemos estamos construyéndole  sentido a la vida, estamos creando  o recreando la realidad.

 

Con la lectura y la escritura estamos buscando dar respuesta a las preguntas que tenemos, por ello quien no tiene una pregunta o un problema que lo afecte,  no le encuentra sentido a este proceso. Lee y no entiende nada, trata de escribir y no le fluye el pensamiento. Por ello se lee y se escribe desde una perspectiva, desde un horizonte, desde una situación por resolver, desde algo que nos inquieta.  Por esta razón la lectura y la escritura no puede ser una tarea, en el sentido de una carga  u obligación que una persone le impone a otra (el adulto al niño).

 

Los adultos han utilizado con mucha frecuencia actitudes y hechos de imposición, en su equivocado afán de promover la lectura y la escritura, tanto en la escuela como en el hogar.  Otra alternativa que tenemos los adultos  para formar lectores es invertir estos procedimientos y buscar que nazca la pasión por la lectura y la escritura, el enamoramiento de la palabra, el placer de leer y escribir, y esto se logra  con un sólido ejemplo lector, en el cual los niños y los estudiantes vean que los adultos son buenos lectores y escritores. Usan la lectura  y la escritura para comunicar,   para informar, para divertirse, para fantasear, para crear y recrear, para investigar, para significar sus estados de ánimo, para enamorar, para trabajar, etc., pero siempre  en el eje de la significación y la comunicación.

3. LEEMOS Y ESCRIBIMOS  MAS ALLÁ DE LA PALABRA

 

 

Los adultos, la institución familiar, la institución educativa y la sociedad toda le ha dado primacía a la palabra sobre otros sistemas significativos que a diario utilizamos en nuestra interacción social. Nos comunicamos mediante  los colores, los olores, las texturas, los gestos, los sonidos, la imagen, el vestido,  la disposición espacial, el diseño arquitectónico, la tecnología, las señas,  la organización social y demás textos, incluida la misma naturaleza que expresa sus condiciones y nos hace admirarla, asombrarnos, tenerle miedo, inspirarnos en ella, etc.

 

No se trata de  olvidar la palabra sino de no desconocer los otros textos, que como las imágenes están muy presentes en  la cotidianidad, actualmente.

 

Esto nos plantea el reto de saber leer el mundo y tener conciencia que podemos  y estamos escribiendo sobre la realidad. Quizá  se pueda hoy hablar de un nuevo analfabetismo.

 

Hay una  interdependencia entre leer y escribir el mundo, la realidad  y leer y escribir la palabra. Freire, afirma que “la lectura del mundo precede a la lectura de la palabra, de ahí que la posterior lectura de ésta no pueda prescindir de la continuidad  de la lectura de aquel” 

 

Para mejorar la comprensión lectora y la fluidez escritora es de suma importancia la lectura de la realidad, de la situación histórica, social, cultural y económica, así como de  la situación científica y tecnológica del país y del mundo. Si no  estamos familiarizados con el mundo concreto nos asustamos y no lo comprendemos,  cuando lo vemos simbolizado a través de la palabra.

 

 

4. MOMENTOS EN LA FORMACIÓN DE LECTORES Y ESCRITORES

 

En la literatura especializada en promoción de lectura se identifican tres momentos  muy importantes en el proceso de promover la lectura: antes, durante y después.

 

 

He preferido utilizar formación de lectores y escritores en lugar de promoción, que hoy en día está muy asociada con el sector comercial y lleva implícita la idea  de rebaja, ganga, desechable,  oferta de pocos días, facilísimo (paga uno  y lleva dos), momentaneidad,  entre otras connotaciones.

 

 4.1. ANTES DE LA LECTURA

 

 Es el momento más importante en un proceso de formación de lectores.  Este es el momento que guarda el secreto del éxito de un adulto promotor de lectura, ya se trate de un padre de familia, un profesor de primaria, secundaria o educación universitaria, un bibliotecario o bibliotecólogo, un sacerdote o pastor.

 

Este momento, también es el culpable  del fracaso  de muchos adultos, programas, campañas  e  instituciones en su labor de formadores de lectores y escritores.

 

·         Enumero, sin ninguna jerarquía algunas de las características de este momento:

 

·         Selecciono el momento oportuno para presentar el libro o ejecutar la actividad.

 

·         Preparo los materiales necesarios para la campaña de  lectura.

 

·         Selecciono y leo despacio  el libro que pienso promover o presentar a los usuarios del programa de lectura.

 

·         Descubro la propuesta de trabajo que el mismo libro  me propone. Por ejemplo,  si  el libro es un  cuento  sobre un niño que perdió  una mascota, podría idearme como actividad inicial un diálogo en el cual  los participantes  comentaran  sobre sus mascotas: ¿Quiénes  tienen o no tienen una mascota?, ¿Qué implicaciones tiene esto?,  ¿A quiénes les gustaría tener una mascota?, ¿Por qué?, ¿Cuáles son las mascotas más comunes en el grupo?, ¿Qué aventuras  especiales  les han ocurrido con sus mascotas?,  ¿Cuáles son los cuidados que se deben tener con toda mascota?, etc. etc. Ahí entra en juego la capacidad del adulto promotor de lectura y escritura para idearse las preguntas y situaciones que resulten interesantes  para generar un clima  de concentración  y participación de todos los usuarios del taller. En lugar de preguntas podría  llevarse una mascota real  o una ilustración  y en torno a ella hacer que broten las preguntas.  A manera de ejercitación, proponga nuevas opciones para  desarrollar la idea inicial.

 

·         Busco en la biblioteca otros libros relacionados con el tema del libro específico que voy a promover. Estos son para el momento final tener listo que  ofrecérseles a los lectores (si realmente logré  abrirles su apetito  lector). También puede asociar el libro con canciones, poesías, películas, libros no literarios, como los relacionados con las ciencias naturales o sociales, libros sobre temas  de tecnología, revistas, periódicos, biografías, programas de televisión, en fin. El objetivo es que después de la lectura se pueda proponer otra actividad donde la palabra sea el centro.

 

 4.2 DURANTE LA LECTURA

 

Cuando se trata de niños, jóvenes o adultos con  un comportamiento lector pobre, lo recomendable es que el promotor de lectura sea quien realice el acto lector. Así ofrece una lectura modelo y contribuye a generar un clima de magia con la palabra.

 

Si el grupo  tiene un comportamiento lector maduro, se debe propiciar la lectura libre.

Es muy recomendable el fijar una franja en el horario en la cual se pueda leer. Investigaciones recientes han comprobado que el niño y el joven dedican un tiempo muy mínimo a la lectura  en la casa y muchos no leen nada. Generalmente, hay condiciones adversas al acto lector  en el ambiente familiar.

 

Algunas condiciones de este momento son:

 

·       Generar un ambiente sin tensiones, sin interrupciones, sin controles.

·       Generalmente es el adulto quien presenta el libro, lee oralmente muy bien, con grandilocuencia, interrumpe para hacer preguntas de anticipación o para mostrar las ilustraciones. Aquí se trata de preguntas inteligentes, tipo respuesta divergente, que den posibilidades de soñar, imaginar, relacionar.

·       No agota todo el contenido en una sola jornada, si el texto es extenso, lo divide de tal forma que provoque suspenso y llegue a apasionar a los lectores.

·       Ambientar el lugar con música, en bajo volumen.

·       Decorar el lugar con  afiches, letreros, u objetos relativos   al tema del libro.

 

 

 


 4.3 DESPUÉS DE LEER

 

Tradicionalmente  ha existido  la tendencia a realizar  un control de  lectura, que toma diferentes formas: resumen, comentario, análisis, dramatización, dibujo, entre otras.  Esto significa que  todo lector debería  dar cuento del contenido de sus lecturas siempre, pero la realidad es muy distinta. Un lector adulto  no está obligado a dar cuenta en todo  momento del contenido de sus lecturas, sin embargo le aplicamos está ley al niño y al joven.

 

En muchas oportunidades después de leer un poema o un libro o cualquier otro texto, el lector  siente que ha comprendido o que no ha comprendido, pero tiene dificultad para expresarse.

 

Igual ocurre en otras situaciones de la vida real, hay personas, o cosas que no agradan y de pronto no sabemos exactamente por qué.  Los adultos queremos que los niños y jóvenes lectores nos rindan cuenta  en todo momento de sus lectura, pero no manera espontánea, como un diálogo informal, sino como un  proceso de control. Esta es una situación artificial, pues en la vida real no ocurre igual.

 

Otro de los paradigmas  más comunes entre los promotores de lectura es apelar a otras actividades de expresión o recreación  humanas, para continuar el proceso lector. Son actividades en las cuales no es la palabra su eje principal, sino  el desarrollo de la expresión artística o la ética frente al medio ambiente. Se acostumbra promover el dibujo, la dramatización, el recortado, colorear, el trabajo manual, el origami, aprovechamiento de material desechable, etc.  Una frase recogida en diferentes escenarios de formación de lectores, después de una sesión de lectura es “ahora para descansar vamos a jugar, o vamos a pintar, o vamos a ver un video”

 

Esta situación encarna una concepción de la lectura como una actividad aburridora, que requiere ser combinada con otras más atractivas. A esto se llama “dorar la píldora”.

 

La propuesta de actividades  para después de la lectura debe inscribirse en la concepción de la lectura y la escritura como actos creativos, actos de expresión, actos de comunicación, actos de investigación, actos de socialización.

 

Se puede enfatizar el eje de la producción literaria, la relación con la vida real, la relación con las ciencias sociales o naturales, etc. Dependiendo de la temática concreta de la obra.

 

Redactar cartas sobre el  libro leído:

·         Al autor expresándole los sentimientos que despertó la lectura de su obra, o comentando una acción o la caracterización de tal personaje.

·         Proponiéndole un nuevo inicio  o final de la obra

·         Al personaje favorito, felicitándolo por su actuación, comentando sus ideas, contradiéndolo, etc.

·         A otros estudiantes, recomendándoles el libro por las siguientes razones.

·         A un profesor de otro curso vendiéndole la idea de que recomiende el libro a sus estudiantes, por  tales argumentos.

·         Al bibliotecario, pidiéndole que exhiba todos los libros  del autor y organice una  hora del cuento o de la poesía  con determinada obra.

·         También se podría al periódico local o mural, a una revista.

 

Dialogar sobre el libro:

 

·         Organizar una Tertulia Literaria sobre algunos de los temas del libro que se han profundizado, mediante su relectura y la consulta de otras fuentes.

·         Propiciar la expresión oral de la experiencia vivida al leer el libro, comentar lo que les llamó la atención y lo que les desagradó.

·         Organizar el juego literario con base en una lista de preguntas abiertas, que los mismos  lectores proponen y consultan las respectivas respuestas.

 

Propiciar nuevas lecturas

 

·         Recomendar otras obras, cuentos, películas, poesías que tratan la misma temática del libro leído, exponerlos en la biblioteca a manera de miniferia.

·         Identificar algunos temas claves (dos o tres) que llaman  la atención e iniciar una lluvia de  preguntas sobre lo que nos gustaría conocer sobre ellos, tratar de responderlas en forma especulativa, luego ir a los libros, u otras fuentes como revistas, periódicos o personas conocedoras del tema para documentarse y finalmente redactar  los escritos, fruto de la profundización.

·         Relacionar con alguna película o video existente para observarlo desde un horizonte claro.

 

 

·         Visitar instituciones o personas, hacer entrevistas de profundización, etc. Por ejemplo si el libro es sobre las aventuras de un niño de la calle, se podrían trabajar temas como los derechos del niño, las características de las instituciones que protegen estos chicos, las causas del problema de la niñez que está en la calle, el lenguaje y la rutina de un día cualquiera de estos niños, etc.



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El sabor de las palabras

EL SABOR DE LAS PALABRAS

 

Heraclio  Zepeda, Escritor Mexicano.

 

En algunas escuelas hay rincones del aburrimiento y rincones del castigo. Me gusta que ahora haya Rincones de la lectura. Don Valentín Espinosa es un hombre culto, profundamente culto y no sabía leer. Cultura es transformar la naturaleza; la naturaleza es todo lo que el hombre encontró: el agua, el mar,  las nubes  y el mismo hombre. Lo que el hombre puso en el mundo que encontró, lo que el hombre agregó, lo que el hombre inventó, eso es  cultura. Contar un cuento que no existía en el mundo, es cultura. Don Valentín entrega mazorcas a la gente y también entrega los cuentos que inventa. Don Valentín transforma el mundo. Es culto porque es capaz de agregar algo al mundo. Es más culto que el licenciado Martínez, que sabe latín, pero que se ha pasado la vida medio atornillado a su escritorio sin cambiar nada en el mundo.

 

Don Valentín Espinosa, fuera de los libros, lee todo: sabe leer en las nubes, en las aguas de los ríos, en los ojos de las muchachas, en los sueños,  en los movimientos de las bojas,  sabe leer la forma como se mueve el trigo, la sonrisa de los niños y las fotografías de los periódicos. Don Valentín es un hombre de 92 años, pero es un hombre muy joven, porque la juventud es la capacidad de asombrarse: la capacidad de ver la luna como si fuera la primera luna que hemos visto; la capacidad de descubrir la llegada de las golondrinas como si las viera por primera vez.  Don Valentín va de asombro en asombro. Ha descubierto que Serafín, que es uno de sus bisnietos, ha integrado un Comité de Lectura. En principio vio con un poco de desprecio el asunto porque él ha vivido bien sin los libros; es un hombre culto, es un hombre sabio, tiene respuesta a todo, transforma el mundo y no ha necesitado de  los libros; ha necesitado las otras cosas que lee. Pero cuando Serafín le dijo, que los libros no eran palabra sagrada, ni eran la ley, sino que eran como los cuentos que él narraba,  pensó que en los libros hay cosas más interesantes que la palabra sagrada y que la ley. Y que a los libros se puede ir sin necesidad de obligación.

 

El sabe que los hombres tenemos dos clases de hambre: hambre de comida y hambre de sueños: hambre de almorzar y hambre de imaginar; se dio cuenta que en los libros había mucho bastimento para el hambre de soñar. Entendió que el cuento que él narraba del Conejo y el Coyote tenía tanto valor como el de la Zorra y las Uvas que del griego paso al latín y ahora está  en el rincón de la lectura. Los maestros deberían escribir los cuentos de Don Valentín. En cada pueblo hay un Valentín porque al caer de la tarde cada corredor del pueblo se convierte en una biblioteca de palabras porque la gente empieza a contar historias. Por eso es tan importante sentarse con los viejos. El comité de lectura debe hacer una buena alianza con un viejo, que aunque no sepa leer sabe tantas cosas como las que están en los libros. Un viejo es una biblioteca y cuando un viejo muere es como si una biblioteca se incendiara; nadie más podrá leer los cuentos del viejo. El comité de lectura podría enriquecerse grandemente si tuviera una grabadora para recoger los cuentos del propio Don Valentín. Se puede morir Don Valentín antes de escribir lo que él está diciendo. Entonces hay que grabar para hacer una biblioteca de palabras que no mueran.

 

Don Valentín sabe que el instrumento más rico que tenemos es la palabra. El dice “como la palabra nada”. El sabe que para pensar hace falta conocer palabras. Si la gente conoce 100 palabras, sus pensamientos serán de 100 palabras: pero si un hombre o una mujer conocen cinco mil palabras, sus pensamientos serán de cinco mil palabras; pero para conocer palabras hace falta leer, hace falta preguntase qué significan las palabras. Don Valentín dice que cada palabra es como una cajita que hay que abrir y dentro de ella hay una almendra que hay que probar; porque hay palabras dulces y palabras amargas y los cinco sentidos deben trabajar con las palabras, no se pueden contar historias dulces con palabras amargas, y no se pueden contar historias amargas con palabras dulces. Hay  que buscar cómo saben las palabras; hay que disfrutar el sabor de las palabras. Don Valentín no sabe leer libros, pero si sabe buscar en las palabras. Don Valentín no sabe escribir palabras,  pero sabe escribir la cuenta de los días en los árboles, con su navaja.

 

Un gran escritor. Ernest Hemingway, de fama mundial, aconseja escribir con los dos extremos del lápiz: con la punta se escribe y con el borrador se barra. Don Valentín tiene varios oficios. Después que termina su trabajo. Se sienta en una piedra grande y empieza a leer las nubes, lo que las nubes cuentan. Empieza a ver en las nubes grandes rebaños, viejos barbados, viejitas apoyadas en bastones, amantes tomados de las manos y animales que no existen. Empieza a inventar animales y les inventa forma, trabajo y vida. Ha logrado que muchos de  estos animales anden de boca en boca como el gallo-gato; el gallo-gato tiene bigotico y cuando canta dice quiquirimiau. La gente ha aprendido que los cuentos de Don Valentín dicen cosas verdaderas porque los sueños y las invenciones tienen tanto derecho a vivir como la verdad histórica. Don Valentín cuenta cosas que antes no veíamos e incluso que no van a verse pero traen alegría. Estas forman parte de la cultura y del hambre de imaginación. Don Valentín descubrió que las cosas científicas sirven para mejorar el mundo.

 

Los libros los escriben los autores, también los lectores; cada lector es protagonista de una aventura y muchas otras personas participan en su proceso de elaboración. El libro escrito por el escritor y el Libro hecho por los impresores, todavía no vive, esta son nacer: cuando Serafín lo abre y Serafín lo lee se imagina lo que el escritor escribió, es cuando el libro vive. El libro lo escribe el autor y el lector. El lector es el protagonista de la aventura. El loro y el palo de mango de la obra “E] Amor en los Tiempos de Cólera” que se imagina Serafín, no es el mismo que vio Gabriel Márquez cuando lo escribió. Hay que imaginar los libros. No hay destino más triste que la de un libro que está todo  el tiempo encerrado, paradito, con buena conducta porque no se mueve absolutamente, sin que nadie lo hojee. No hagan que los libros estén tristes. Háganlos que canten: ellos cantan si cuando se leen se imaginan cosas nuevas. El tiempo tiene tres momentos: el tiempo de dormir, el tiempo de trabajar,  el tiempo de hacer lo que a uno se le da la gana. Porque somos libres, podemos hacer en el tiempo libre lo que queramos hacer, entre otras cosas pasar el tiempo. Pasando el tiempo se aprenden muchas cosas en el rincón  de la lectura.  Aún una adivinanza con la cual puede pasarse el tiempo, es un ejercicio de imaginación e inteligencia: hay que inventar adivinanzas.

 

 No hay palabras malas,  todas son dignas, lo malo es cuando se usan para ofender. Si no se usan para ofender, hay que usarlas como son. Tenemos ante nosotros una magnífica oportunidad de acercarnos a los libros, sin obligación, sin tareas; jugando con la alegría de los libros encontramos dos cosas: El  camino para encontrar como buscar otra clase de comida que no es el almuerzo,  que sirva para el hambre de la imaginación e ir preparando el camino para otros libros. Los libros son grandes ayudas, pero como nadie podría subirse en un caballo latigar y latigar, sin necesidad, porque lo tira, así nadie podrá llegar a un libro, si no es con cariño y nadie puede aprender de él sin saberlo manejar y mientras más pronto se aprende, mejor. Pero no digo pronto de  edad sino de mañana. Hay que empezar ahora.

 

 



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Comentarios: 1
  • #1

    Jose (viernes, 27 enero 2017 10:40)

    Realmente muy interesante la reflexión, es tan importante compartir los sentimientos, las historias y los cuentos a través de la escritura, que es la que te hace vivir situaciones y sensaciones que de otra manera jamás experimentarías.